viernes, 7 de agosto de 2009

La coctelera de mis vacciones


Cuanta verdad hay en aquella frase que dice que lo bueno dura poco. Aunque luego algún iluminado lo intentase arreglar con aquello de que lo bueno y breve, dos veces bueno. Y así la masa tan contenta. Como aquella de lo del dinero y la felicidad. La felicidad la da la pobreza y el no tener donde caerte muerto, no te jode. Pero bueno, a lo que iba, que me lío y al final para nada.
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Mis vacaciones pasaron casi en un suspiro y hoy ya no son más que un recuerdo. Un bonito recuerdo, eso sí. Diferentes al resto de mis vacaciones. Muy diferentes. Pero no por ello peores, ni mucho menos. Todo lo contrario. Han sido mis primeras vacaciones con mi hijo y he disfrutado un montón con él. Y realmente he hecho todo lo que me ha dado la gana, así que creo haber llegado a la conclusión de que quien dice que un hijo te cambia la vida a peor, o miente o es bobo. Pero bobo con cojones. Claro, que no me he emborrachado ni tan solo un ratito, como me gustaba hacer en años pasados, pero es que tampoco me apetecía, así que sigo haciendo hincapié en que he hecho lo que me ha dado la gana. Estar con mi mujer y con mi hijo. Pasear, salir a cenar, ir a la playa, a la piscina, visitar a viejos amigos, merendar con tíos, primos y demás familia, comerme cientos de helados y beberme docenas de horchatas, mis tapitas, andar en bici y poco más. Vamos, que salvo visitar el barco de Chanquete - es la primera vez que voy a Málaga y no me dejo caer por Nerja -, he hecho lo mismo que hacía siempre. Pero esta vez con mi hijo. Y es que ha sido su compañía la que nos ha marcado esa gran diferencia, no el niño en cuestión.
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Y entre tapita de jibia frita y rebozada y horchata de chufa, fueron muchas las veces que durante mi estancia en Málaga quise escribir en mi blog, pero al final siempre tenía mejores cosas que hacer, aunque entre esas tareas estuviese también el no hacer nada y tocarme la vaina a veinte dedos. Porque ponte tú a pasear el portátil por ahí y a buscar una red wi-fi abierta... Anda ya...! Que prefiero seguir aquí tumbao. Además, como me dijo la extraña pareja de una muy buena amiga mía, ¿a quien coño le interesa leer la opinión de otro? Yo creo que por eso se leen tan pocos libros, pero a mí plim. Así que me quedé con las ganas de dar mi punto de vista sobre aquel muchacho fallecido en San Fermín. Que soy de los que están en contra de los toros, pero a la vez consciente de que sin corridas, estos no existirían. Y cuidadito con comparar la fabulosa vida que lleva un toro de lidia con la macabra de aquella res de engorde, matadero, a la brasa y al plato Que pocas voces se oyen en contra. Que si quieren lo explico mejor, pero a estas alturas queda poco por aprender sobre depende qué cosas. Y no juzgo los encierros, pero ni loco me pongo delante de un toro. Que bastante puta es la vida como para jugarte a los dados la muerte con ella. Que paradojas... Me dejan jugármela delante de un toro, pero no correr con el coche. - Lo malo de correr con el coche no es que te mates tú, si no que mates al que viene de frente -, justifica mi cuñado y razón no le falta, aunque a veces parezca el abogado del diablo. Que sí, coño, que sí, pero cojones, entonces que dejen de tocarme las pelotas con el cinturón y con el casco. Que ese sí que es tan solo mi problema. Tema aparte que también me alucina, es que posiblemente Pamplona sea el único lugar de toda España donde no se suspende un festejo cuando alguien muere derivado de un acto del mismo. En cualquier otro punto del estado hubiesen suspendido las fiestas. En Pamplona suben de nivel. Y a ver si mañana cae otro, coño... A San Fermín pedimos...
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Pero bueno, que coño puedo esperar del humano... El mismo que hace héroe y alaba a cualquier paleto millonario que vista de blanco impoluto, aunque su misión sea solo darle patadas a un balón. Treinta minutos para él de telediario, mañana, tarde y noche y tan solo un par de ellos para cinco bomberos muertos en acto de servicio. Ríete tú de los verdaderos héroes. Pero así es la vida. O así queremos, borregos en masa, que sea.
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Y puestos a mezclar churros con merinas, que es lo que estoy haciendo con esta entrada, que no tiene ni pies ni cabeza, diré un par de cosas que nada tienen que ver la una con la otra. La primera, es que debido a mi mala cabeza, durante mis vacaciones olvidé recargar la batería de mi vieja PDA y perdí un montón de cosillas que tenía preparadas para escribir en el blog. No es que fuesen interesantes, la verdad y menos si tengo en cuenta la opinión de la extraña pareja de mi buena amiga antes mencionada, pero vamos, que a mí me ha jodido. Tendré que empezar de nuevo.
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La segunda tiene que ver con aquella enfermera que la cagó hace unas semanas al equivocarse a la hora de alimentar a un bebé el cual falleció. Políticos, directores, y gallifantes varios corrieron a lapidarla, como si aquello hubiese sido un hecho aislado. Como si la culpa fuese solo de ella y no de quien la puso allí. Como si el sistema, o mejor dicho, la mierda de sistema, fuese perfecto y nunca nadie la cagase. Como si nunca se hubiesen tapado o pasado casos similares por alto. Como si todos fuésemos bobos y tan solo nos preocupasen los goles que va a meter en esta temporada el paleto de antes. Vamos, que aquí un servidor no justifica a la muchacha, pero si buscamos culpables, ella es la que menos culpa tiene de todos los implicados.
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En resumidas cuentas, que este verano me lo he pasado de puta madre. Y todo, gracias a mi hijo. Ah, y también a mi mujer, no sea que luego se me enfade.

4 comentarios:

Kato dijo...

^_^ genial que hayas disfrutado de las rápidas vacaciones

un saludo :D

Anónimo dijo...

buen repaso al verano informativo...en tu linea como siempre...
me alegro q hayas disfrutado del verano...dale un besazo al peque y otro a ainara..
garbiñe

Jeijo dijo...

totalmente de acuerdo con la visión que se tiene de los héroes en esta sociedad... es una vergüenza!

Me alegro que hayas disfrutado de las vacaciones (yo también estuve por Málaga...)

Quique dijo...

¡¡¡CAÑERO SALVA!!! JAJAJA

A ver cuándo vuelves por Málaga y nos tomamos otro heladito.

Me estoy enganchando a tu blog... no te aburras de escribir que seguiremos por aquí para leer lo que se te vaya ocurriendo :D ... a mí me pasa que necesito leer las opiniones de la gente para saber si merecen la pena se leídas (menudo bicho raro questoihecho).

Un abrazo fiera, cuídate y dale duro. Besitos para el Peque y la Muchacha.

PD: en Vélez estamos a punto de freirnos... ¡qué calor!