lunes, 11 de agosto de 2008

Te he echado de menos hoy... exactamente igual que ayer



Podría haber sido una bonita mañana de verano, igual que la presente. Pero resultó ser diferente. Al igual que hoy, era 11 de agosto, pero de otro año. De hace unos años. Solo unos pocos años. Demasiado pocos como para haberlo olvidado aun, aunque hay cosas que nunca se olvidan por mucho que uno envejezca.

Creo recordar que en Bilbao hacía buen tiempo, pero allí donde sucedió, llovía. Yo no lo vi, pero me lo contaron. Entre otros, aquel amigo de la infancia, el Guardia Civil. Qué casualidad que él estuviese allí aquella mañana... Fue quien más detalles me dio.

Era una mañana de madrugada, pronto, muy pronto. Una mañana de verano en uno de tantos y tantos pueblos de Castilla, de esos llenos de veraneantes, de gente con ganas de vivir, de divertirse. Pueblos de verbenas, de ríos y de embalses, de cerveza con gaseosa y un Fortuna a media tarde y de vacaciones. De ligues, de amores de verano que uno nunca olvida y de buenos amigos que a veces uno solo ve de año en año. Aunque aquel día a mí me tocaba trabajar lejos de todo aquello.

Era muy pronto y yo estaba durmiendo cuando sonó el teléfono y la noticia inundó de sombras a los presentes. Ya no estaba. Había fallecido. Un jarrón de agua sucia y helada hubiese sentado mejor. Era una de tantas. Solamente una niña. Quizás veinte años. Una víctima más que pasaría a engrosar las listas negras de aquel verano y de la DGT. Aunque son ellos precisamente quienes menos se preocupan. Solo sufren por los números. Si estos son altos, les duele, pero no las víctimas ni sus familias. Les duelen los números, porque la oposición les recuerda que quizás hay algo que están haciendo mal. Y aquel día fueron once los muertos en toda España. Solo en el que yo maldije, fueron ya cuatro. Alguno carbonizado. El resto, se repartieron por el país. Un pais de familias rotas y heridas de muerte.

Y van pasando los días... los meses y los años y todo sigue igual. Igual que siempre. Nada ha cambiado. Rara será la mañana que alguien no reciba una llamada similar en algún lugar no tan lejano. En verano y en invierno. Y a veces nos vuelve a rozar. Yo juro que perdí ya la cuenta de todos aquellos que conocí y que un mal día se quedaron para siempre en la carretera. En la puta carretera.

Y mientras yo, te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer.



A todos ellos y en especial, a ella.

4 comentarios:

nomolamos dijo...

la carretera,.......
Se ha llevado a tantos conocidos, amigos y familiares...... cuánto lo siento salva....
Por desgracia se tambien, que se siente cuando suena ese teléfono...
Como en cualquier ausencia, el dolor se mitiga, pero los recuerdos seguiran siempre ahí,
un beso,
disfruta del verano, y ya esta el Aste Nagusia en puertas, a por ellllllllllll
un besazo.

Kato dijo...

hola soy kato, ya hace tiempo quería visitar pero nunca daba la oportunidad, lo bueno que ya se pudo!

me suscribí en el blog y te enlazaré al mio

saludos!!!

Kato dijo...

tienes algo que ver en mi blog!!
pásate y lo verás.

Anónimo dijo...

La carretera......, realmente no es la carretera, sino los bándalos que por ella transitan.
Lamentablemente es algo que no es inevitabñe, por eso mismo es lamentabñe, por que todos estos casos se podran evitar.

Cierto es que exissten muchos "accidentes" de tráfico, por que realmente lo son. Son eso, un cumulo de cirucnstancias que finalmente desmbocan en la tragedia, pero en otras ocasiones, no existen mas circunstancia que la irresponsabilidad de un conductor que inconsciente de su "inconsciencia" se lanza tumba abierta por puna carretera, metiendo en esa tumba a todos menos a él.

Al igual que tú, esta es una fecha triste para mi.

Saludos.


Jabo_T