viernes, 13 de marzo de 2009

La pasarela del arte y sus tonterías



Comenzaré situando la historia que voy a contar. Bilbao centro. Entre ambas márgenes de la ría Nervión existen varios puentes que unen a la Noble Villa con más de setecientos años documentados de historia. Uno de ellos, de reciente construcción y casi con la misma antigüedad que el famoso museo Guggenheim, culturalmente sobre valorado en exceso, siempre bajo mi punto de vista, recibe el nombre de "Pasarela Zubi Zuri". Este une por encima del Nervión, el Paseo de Uribitarte con la calle Campo Volantín y fue encargado por parte del Ayuntamiento de Bilbao a un arquitecto llamado Santiago Calatrava, excelente personaje según los entendidos en la materia y un gran desconocido hasta entonces para los ciudadanos de a pie que como yo, utilizamos dicho puente, ya sea a menudo o de forma ocasional. Bueno, desconocido hasta entonces y desconocido hasta hoy, pues jamás le he puesto cara yo a este hombre, aunque tampoco es algo que realmente me quite el sueño. .
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El resultado de Zubi Zuri para mí, al igual que para otros muchos de los usuarios de la misma, pasa por ser una pasarela bonita, pero también por ser una gran chapuza. Su suelo, de baldosas de cristal, ha ocasionado numerosas caídas, haciendo casi imposible el paso por el puente los días de lluvia. Y las pasarelas de acceso para minusválidos, tienen tal pendiente, que cualquier persona con una silla de ruedas sin más motor que el de sus propios brazos, se las ve y se las desea para subir o bajar por ellas, convirtiéndose la tarea en algo más propio de malabaristas del Circo del Sol, que de un impedido en su día a día.
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Hace un par de años, quizá tres, el levantamiento de dos torres de viviendas y oficinas junto a la pasarela, a la vez que la completa urbanización del lugar, llevó al Ayuntamiento a encargar la prolongación del puente a otro arquitecto, esta vez uno japonés llamado Arata Isozaki. El mismo que diseñó las torres. Dicha prolongación poco o nada tiene que ver con el puente ya existente de las baldosas de cristal y quizá hasta desentone un poco con el resto de la obra, pero jamás se ha caído nadie al suelo, con lo que se pierde en belleza, pero se gana en servicio al vecino y al turista.
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Elementalmente, al Señor Calatrava esta prolongación diseñada por su colega japonés no le debió hacer ni puta gracia y tras un "rifi-rafe" con las autoridades del Consistorio, con el Señor Iñaki Azkuna al frente, demandó al Ayuntamiento, solicitando ni más ni menos que la cantidad de tres millones de euros en concepto de daños, por vulnerar la propiedad intelectual de su obra sin su consentimiento, reduciéndose tal cantidad a trescientos mil euros si la prolongación de la pasarela era demolida de inmediato. Tras un primer fallo favorable al Gabinete del Señor Azkuna, ahora la Audiencia Provincial de Bizkaia le ha dado la razón a Calatrava y condena al Ayuntamiento junto con la constructora encargada de la obra al pago de treinta mil euros, anteponiendo así y de nuevo bajo mi humilde punto de vista, el arte sobre el sentido común.
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Porque seamos sinceros, cojones, y dejemos las pantomimas a un lado. El puente lo habrá diseñado José, Pepe, Juan o la madre que les parió a los tres, pero su trabajo ya fue abonado en su día y ahora la mierda de pasarela que tan cara nos va a salir, muy bonita, muy de diseño, muchos derechos de autor de los cojones y mucha polla con cebolla, pero de práctica, la mismo que un botijo sin agujeros. Y digo yo, que es como si me compro una camiseta diseñada por la "Puta Doña Inés" y mañana me sale de los cojones cortarle las mangas y ponerle parchecitos de los Iron Maiden y de los Pitufos Makineros. Es mi puto problema. Y mi puta camiseta. Y la Puta Doña Inés a callarse su puta boquita. Que tal y como están las cosas. hasta mi amigo Jose, camarero y propietario del Oli, un lugar pequeñito pero discreto y acogedor donde me gusta tomar café, dice que le vamos a tener que pagar cinco céntimos de más al mes por cada cafelito que nos ponga, en concepto de derechos de autor. Y razón no le falta, porque si Victor Manuel y Ana Belén llevan toda la puta vida viviendo de La Puerta de Alcalá, ¿porque Jose no puede vivir de los cafés que con tanto mimo y cariño preparó ya el año pasado?
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Pero claro, ahí está el hombre, gilipollas de nacimiento, que antepone el arte al sentido común y al factor humano, sin darse cuenta que el arte lo hemos inventado nosotros mismos. Y que el arte está al servicio del ser humano, no el humano al servicio del arte. Y sin hombre, no hay arte. Y siempre con mi eterna duda: ¿qué es el arte? ¿quien decide lo que es arte? ¿lo decides tú o lo decido yo? ¿o lo deciden ellos? ¿y quienes son ellos?. Porque a mí me ocurre que cuando visito lugares de esos llenos de arte, a veces solo me sale: - la ostia... vaya puta mierda! -. Quizá sea un ignorante en la materia, que lo soy. O quizá tan solo sea que no soy tan tonto como para darle importancia a lo que no la tiene. Digas lo que digas, no es más que tu opinión, tan respetable como la mía. Sin más.
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Pero la cosa no acaba aquí, porque no solo rechazo la postura del Señor Santiago Calatrava, que al fin y al cabo solo defiende lo que es suyo, sino que también rechazo la del Consistorio. Podrían haber sido más humildes, pero no, que se note que somos de Bilbao. Y van y se ponen gallos: - Denuncie, Don Calatrava, denuncie, que total, si perdemos, no pagamos de nuestro bolsillo, si no del de todos los bilbainitos. Con tu dinero y con el mío. Y ahora amenazan con recurrir al Tribunal Supremo, que por un lado está bien, pues el Calatrava ese ya me empieza a rayar un poquito, pero por el otro no me acaba de hacer ni puta gracia, pues al final se hace con la tela de todos y como salga mal... Con lo fácil que hubiese sido ejercer una vez más de político: - Si Séñor Calatrava. Perdone Señor Calatrava. Cuanto lo sentimos Señor Calatrava. - Ale, dos palmaditas en la espalda y váyase muy discretamente a tomar mucho por el culo. Ah, y no se olvide de que en Venecia también anda con jaleos, pues según tengo entendido, diseñó otra chapuza similar. Aunque seguro que allí serán algo más listos.
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No obstante, si me tengo que posicionar en toda esta historia, me pongo del lado del Señor Iñaki Azkuna, que para algo somos de Bilbao, cojones.


2 comentarios:

NOMO dijo...

joderrrrrrrrr... pero que razon tienes hijooooo.... si es que queremos ser tan fashion que nos estamos pasando...... pero como siempre a pagar los mismos....
La pena que no le pasan las facturas de indemnizacion al señor calatrava de todos los caidos en el puneticito..... aparte que yo cada vez que paso... estan cambiando cristalitos,.. poniendo bandas antideslizantes..... no habran pensado en cambiar el puente que tal vez salga a la larga mas barato????
besitos a los tres...

jorgogi dijo...

como bien dices el calatrava defiende lo q es suyo.

yo me inclino mas a dejar caer el mazo ecima de los dedos del ayuntamiento: ellos presentaron el concuros y ellos eligieron el proyecto, del q evidentemente importaba mas el renombrado nombre muy por encima de que fuera practico o no.

Eso si: una vez q tenemos un calatrava, como el que hinchado tiene un picasso o un dali; pa las chapucillas llamamos un japonesito cualquiera (y q seguro q el tio es un maquina) pero q cobra mas barato.

proponer y aceptar el proyecto fueron cosa del ayuntamiento.

Y luego el calatrava el pobre debe ser q no sirve pa lo de los puentes, xq si, es cierto: en venecia la lio igual. Un puente sin acceso para minusvalidos... joder calatrava, diseñate una rampa q mole mazo (como dicen ahora)... pero estamos en las mismas. En venecia nadie miro por tener una rampa o una escalinata: miraron por tener un calatrava.

luego ya habra tiempoo de arreglar problemas...