jueves, 6 de marzo de 2008

Paranoia


A veces, y solo a veces, me teletransporto hasta mundos que hasta para mí mismo resultan extraños y difíciles de comprender. Mundos llenos de nieblas, mundos oscuros, abstractos y espesos. Mundos que en realidad no creo que existan. O quien sabe si parte de esos mundos sea yo mismo. Y dentro de ellos me hago extrañas preguntas a las que quizás sea mejor no responder.

Preguntas que, al fin y al cabo, nos haremos todos alguna vez aunque no queramos. Preguntas extrañas. Preguntas frecuentes. Preguntas que nunca querríamos preguntar. Y de hecho, nunca preguntaremos. Preguntas de vivos. Preguntas de muertos. Preguntas a medio camino entre ambos. Preguntas sin más.

Dicen que soy hombre y que vengo del mono. Que voy a morir por culpa de una tal Eva y de una manzana y que alguien me espera sentado a la derecha de un tal padre. Padre que unos y otros se empeñan en decirme que dicen que ha dicho lo que nadie sabe a ciencia cierta si así ha sido. Y quien sabe qué tiene todo esto de cierto o incierto.

Yo solo sé lo que me han contado, que nacemos, vivimos y un día morimos. Uno tras otro, siempre lo mismo. Todos igual, pero todos distinto. Algunos hoy, otros mañana. A lo sumo, algún que otro día.

Creo saber ya lo que es vivir, aunque no cual es la meta ni la razón. Ni tan siquiera si estas existen. Pero desconozco qué es nacer y me a asusta la seguridad de tener que morir. Y me atormenta el porqué de una semilla nace un árbol, de un huevo un pollo o de una nota una canción. O porqué hoy hace frío y mañana calor.

Nadie... que nadie presuma de poder saber la diferencia entre la cordura y la locura.

Que paranoia!