miércoles, 9 de julio de 2008

El trailer de "Rico"



Durante gran parte de mi infancia, soñé con tener sobre todo dos juguetes, los cuales aun no se porqué, mis padres jamás me compraron. Uno de ellos era un tren eléctrico y el otro un camión teledirigido. Concretamente un trailer Pegaso de la marca Rico, que entonces era la delicia de todos los niños. Recuerdo hasta el anuncio de la tele, en el que un niño en blanco y negro metía dentro de su remolque un conejo de verdad. Todos los años, uno tras otro, me pedía los dos en la carta que les escribía a los Reyes Magos, pero jamás me los trajeron. Reconozco que eran unos juguetes muy caros y aquellos no eran precisamente los tiempos en los que unos padres obreros y humildes se gastasen demasiado dinero en unos simples trastos.

A mi amigo Miguel Mendoza, un año los Reyes le trajeron un coche todo terreno de color rojo de la misma marca y al menos me pude quitar el chinche un rato jugando con él, aunque en aquellos momentos le envidiaba de manera exagerada. Que suerte tenía el tío. Y eso que eran cacharros teledirigidos a través de un cable en vez de por radio frecuencia como funcionan ahora, con las limitaciones que eso tenía para jugar.

Curiosamente, muchos años después y cuando ya había dejado muy atrás la bella infancia, mientras participaba de manera activa en una de las campañas de recogida y entrega de juguetes a niños sin recursos, organizada por la institución Cruz Roja, a la cual pertenezco desde hace ya más de veinte años, un anónimo particular donó un camión de Rico. Me pasé horas observándolo y no se a quien le hizo más ilusión, si al niño que tuvo la suerte de llevárselo a su casa o a mí.

Lo que sí que me trajeron un año los Reyes Magos, fue una bicicleta. Era de la marca BH, de color azul y con dos pequeños patines en los laterales de la rueda trasera que servían para no caerse. Y fue también aquella bicicleta la que un día me ayudó a desenmascarar a Melchor, a Gaspar y a Baltasar, para descubrir la gran mentira que viven todos los niños durante varios años. Mis padres tenían aquella preciosa bicicleta guardada en un armario detrás de un montón de ropa y un día empecé a revolver hasta que vi al fondo una de las pequeñas ruedas de uno de los patines. Medio emocionado, medio asustado, llamé a mi madre y la dije que en el armario había una cosa con ruedas, aunque ella en vez de darme explicaciones, me dijo que había visto mal y me sacó de allí, prohibiéndome volver a hurgar en aquel armario. Llegado el día 6 de Enero, para mi sorpresa, me encontré con que los Reyes Magos me habían traído una bicicleta. Me hizo muchísima ilusión y aquello superaba al tren eléctrico y al camión Pegaso de Rico, pero nada más verla, reconocí aquella pequeña rueda. Aquel día se cayó el mito de los tres de Oriente para mí. Vaya palo me acababa de llevar.

Y lo peor, es que cuando lo conté en el cole, los niños de mi clase no me creían. Los Reyes Magos eran mis padres. No cualquier padre, no. Los míos.
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"Fragmento extraido de "Mis Amores y Yo", arreglado el 8 de julio de 2.008. "

2 comentarios:

Drea dijo...

Cuánta ternura!!

nomolamos dijo...

no puede ser, yo que creia que eran los mios!!!!
jajjajja, esa sensacion la tuvimos todos cuando lo descubrimos, la mia fue que les pille de marron, colocando los paquetes de cada una en distintos montones, me levante al baño y vi luz, silenciosa me acerque y alli estaban.... enseguida me hicieron participe de una gran secreto, que yo no deberia desvelar a mis hermanas, hasta me senti importante, jejejjeje....
En cambio con iker todo ha sido muy distinto, porque se lo dije yo, cuando sus preguntas ya no me daban a mas inventiva y su exigencias se tornaban en cara de depecion con me pedia cosas desobitantes que ni eran para su edad ni para mi bolsillo... aunque sigue, registrando la casa, e interrogandome para saber si se sale con la suya o no jejejejjeje
un beso