sábado, 18 de octubre de 2008

El Maku. 10 años después.


Recuerdo que hace años tuve un amigo que estaba loco. Y cuando digo loco, quiero decir como una puta cabra.

Recuerdo que estaba tan loco, que a menudo se creía que era William Wallace, el protagonista de Braveheart, aquellla película dirigida e interpretada por Mel Gibson, a la vez que nos aseguraba ser inmortal, motivado también por la saga de películas de Los Inmortales. Aunque por algún parecido con no se qué dibujo animado, le llamábamos Makumba McKlau. O más cariñosamente, El Maku.

Recuerdo que a veces salía por la calle vestido con una extraña falda escocesa de cuadros e incluso se pintaba la cara, mitad de blanco, mitad de azul, imitando, como no, al escocés Wallace. Y hasta gritaba de vez en cuando subido en lo que pillaba, brazo en alto y palo en la mano aquello de "Freedom for Scotland. Y nosotros, inocentes o más bien gilipollas, le reíamos la gracia. Como si aquello realmente fuese gracioso.

Recuerdo las risas que nos echábamos con él cuando le daba el cuarto de hora y nos imitaba al gordinflón de Santa Claus con aquel "¡Ho, Ho, Ho, Feliz Navidad!" que juro por Dios que desde entonces cada vez que lo escucho, le veo a él, con aquella chaqueta gorda de la Cruz Roja. O cuando se sacaba unos billetes de su cartera y se ponía a gritar tartamudeando a los cuatro vientos: "¡estampitas!, ¡estampitas!", acercándose a la gente, quienes le miraban como quien mira a un loco, a la vez que se apartaban asustados de su lado.

Recuerdo que una vez diagnosticada su enfermedad, una supuesta esquizofrenia paranoide, le vacilábamos diciéndole que le habíamos puesto un chip en la cabeza para poder seguirle en todo momento. Y recuerdo que él se mosqueó... porque se lo creyó.

Recuerdo la música que le gustaba, de lo más extraño para un tipo como él: Parchís, Enrique y Ana, Los Payasos de la Tele, incluso Tijeritas. Y le fascinaba el sonido de las gaitas. Quien sabe si es por ello que hasta yo mismo adoro hoy en día el sonido de una gaita, único instrumento capaz de hacerme llorar.

Recuerdo que era un buen tipo y tenía un gran corazón. De hecho, dedicaba parte de su tiempo a ayudar desinteresadamente a otras gentes en la Cruz Roja, entidad que no solo nunca se lo supo agradecer ni estar a la altura, si no que sin saberlo le empujó un poco más hacia un incierto destino, e incluso hizo más fría la losa que un día le cubrió.

Recuerdo que un día, cansado de vivir esta puta vida que no era la suya y convencido de que esa era la única manera que tenía de irse con los suyos a la Escocia del año mil quinientos no se qué, se quitó de en medio de forma voluntaria ingiriendo vete tú a saber qué veneno.

Recuerdo que fue el 18 de Octubre del año 1.998. Era una puta noche de domingo y yo fui uno de aquellos que le encontraron tirado en la habitación de su casa. Hay quien dice que eso es de cobardes y puede que tengan razón, pero que jamás se crean ellos más valientes... Jamás. Hay que tener muchos huevos para tomar el difícil camino que él tomó.

Recuerdo su coche rojo, sus catanas, su oscura casa sin más luz que la que dan tres feos patios, precintada varios meses tras aquello, sus perros, su gato, su extraño y repugnante pacto con el mismísimo diablo, sus historias, sus paranoias... su cuerpo inerte tirado en el suelo e incluso su puta cara veinte segundos antes de ser incinerado, mostrándose feliz y riéndose de todos nosotros... a la vez que no se porqué, agradecido.

Ahora me consta que corre y grita a diario por los alrededores del lago La Ercina, en los bellos picos de Europa y por la costa de Llanes. Y no solamente puedo decir que le recuerdo, es que jamás le olvidaré.





A la memoria de Jon Joseba. El Maku. Diez años después, aun hay quien le recuerda. Un amigo. Ayer, hoy y siempre.



10 comentarios:

Kato dijo...

haces muy buen gesto en recordarle...
eres muy bueno y él lo supo.

Drea dijo...

Vaya historia... me ha recordado, inevitablemente a Pitoño, que, por vivir en otros tiempos, lo puedes encontrar en YouTube, aunque él no tiene los motivos que tenía el Maku para ser tan diferente, o al menos no los expresa.

Anónimo dijo...

salva...solo quien tiene alguien cercano con esa enfermedad sabe lo q sufre...
la mente humana nos juega tantas malas pasadas...
por maku...por eneko...y por iris...

un besin wapo

noctur

Alberto López Cordero dijo...

..."puta cabra", "puta vida",.."puta cara"...puto destino, cruel y canalla. Recuerdo perfectamente cuando nos contastes su historia, donde estábamos y hasta las altas horas que eran, y de algún detalle más, como el de cuando apareció la familia tiempo después, que haría el post que has escrito muy largo, pero que has narrado estupendamente. Es de esas pocas historias narradas por alguien que me quedó "Run run" en la cabeza durante un tiempo, es más, me pasa también al igual que tú, que si alguna vez veo alguna escena de la película de Mel Gibson, me acuerdo de tí contándonos la historia de tu amigo.
Dicen que nadie muere definitivamente hasta que ya no queda nadie que le recuerde. Mientras estés tu, de alguna manera seguirá vivo, aunque sea en su particular mundo.

Alberto López Cordero dijo...

Es curioso, no había caído en la cuenta que hoy también hace cinco años que falleció Andrés Pérez, un buen compañero mío. Tampoco tuvo un final digno, fallecido en un psiquiátrico en el que había ingresado ya un par de veces. Va por él y por Joseba este 18 de Octubre de 2008. Por ser hoy me tomaré una copa en la memoria de ambos y en la de de Manuel Vázquez Montalván, que falleció el mismo día y año que mi compañero.

Anónimo dijo...

Cuando me dijiste "mira mi blog", sabía que era esto lo que me iba ha encontrar. He vuelto a llorar como entonces, por que yo le he visto en sueños, vestido no se porqué de rosa, sentado en unas escaleras que nunca han existido por encima del puesto, riendose de nosotros. Si lo piensas, lo que hizo, en su locura, fue un momento de cordura.Muchos besos. A los dos.

nomolamos dijo...

bonito homenaje a alguien que pertenecio a tu vida, y mas bonito aun que despues de 10 años os sigais acordando de el, de esa manera tan bonita..
un besazo.

Vanessa dijo...

Cuántos recuerdos han pasado por mi cabeza …desde esa noche..no consigo volver a ver esa película sin ponerme a llorar..más, ni la he vuelto a ver. Estará siempre en nuestro recuerdo, siempre.

Anónimo dijo...

mira salva como siempre que te leo me dejas impactada aunque no lo e conocido por unos minutos e sentido tu dolor y por unos segundos e comprendido a tu amigo en fin ojala que haya donde vayan los que se van por fin encuentre su sitio , su mundo y sea feliz

Anónimo dijo...

Salva, yo no conocí a ese chico, pero sólo con la mención q le has hecho y el recuerdo tan precioso q has tenido para él, su paso x este mundo fue ya un poco más especial q el d los demás.
Un abrazo.
Virginia.