martes, 21 de octubre de 2008

La chica del tubito


Un día cualquiera, 8 de la mañana. Una chica joven que no llegará aun a los 30 entra en un ambulatorio de barrio. Su misión: entregar un tubito de orina. Los pocos asientos que hay en el centro médico están ocupados. Algunos por adolescentes que investigan su móvil. Otros por alguna pareja cercana también a los treinta, aunque quien sabe, a veces las apariencias engañan. Los que más, ocupados por personas mayores. Algunos ,quizá, sesenta y tantos años a sus espaldas. Otros de setenta o más. Hay quienes, creo, tienen algún tipo de bono, pues siempre están allí. La salud es lo primero. La chica del tubito espera paciente su turno. De pie, claro está. No hay sitios libres donde sentarse. Nadie mira a nadie. Ella no tiene prisa, pero quizás esté cansada. Es algo que salta a la vista. A la vista de todos. Menos a la de los gilipollas. Por fin la toca su turno. Nadie conoce a nadie, así que, ¿porqué iban a colarle a ella? Aunque su misión tan solo consista en entregar un tubito con algo de orina. Tan sencillo como: - dame! -, - toma -, - hasta otra -, - muchas gracias, buenos días -. 
Mismo día. 10:30 de la mañana. La chica del tubito se dirige hacia la parada del autobús. De camino, pasa por un parque donde, casualidad, pasean varios de los mayores del ambulatorio de esta mañana. Hay varios bancos libres, pero no se sientan, ahora prefieren pasear. Es posible que no estén tan cansados; tanto tiempo sentados en el ambulatorio, es normal. Prefieren caminar. Se fijan en la chica y hasta la sonríen, como si fuesen majos, pero ella les ignora. Vete tú a saber porqué.
Junto a la parada del autobús hay un supermercado y ella tiene hambre. Entra y coge una caja de Dónuts. Sólo una caja de Dónuts. Espera en la cola. Hay cinco o seis personas con carritos llenos hasta la bandera y un cesto solo en el medio de la nada, lleno de comida, pero como abandonado. Pero a la chica del tubito nadie la mira. De repente aparece una tipa con una bandejita de jamón que sonriente suelta en la cola: - solo llevo esto -. Todos balbucean, pero la caradura de los huevos consigue colarse. Y según avanza la cola, aparece una tonta de los cojones llena de cosas entre los brazos que de mala ostia asegura que aquel cesto medio abandonado, que quedado ya a un lado, es de ella y que está antes que la chica del tubito y que alguna más. Y la muy hija de la gran puta va y se cuela, así, por la cara. - En fin... estoy cansada, tengo hambre, pero no tengo prisa - debió pensar la chica del tubito. Guapita ella, por cierto.
Por fin coge el autobús. Este va lleno. Gente sentada y gente de pie. A la chica del tubito, que ya no tiene tubito porque se lo entregó a la enfermera que no la conocía de nada y por eso no la había colado en tan fácil operación, le toca ir de pie. Nadie se inmuta. Los que van de pie poco pueden hacer. Los que van sentados, no ven más allá de sus libros, sus periódicos o sus putos teléfonos móviles, muchos más inteligentes, sin duda, que ellos. Los más simples, bastante tienen con ver el paisaje que ofrece una ventana sucia y llena de dedos marcados. Y como aquí tampoco nadie conoce a nadie, la chica del tubito hace todo el viaje de pie. Está cansada, pero no tiene prisa. Ni tampoco hambre. Y al fin y al cabo no son más que veinte minutos de ná.
Llegando a su destino, la espera otra enorme cola. Pero no hay más huevos que esperar y a estas alturas ya ha aprendido como nadie a resignarse. El lugar es un edificio perteneciente al Gobierno Vasco y la burocracia es tan complicada, que todo el mundo tiene cosas que preguntar y papeles que rellenar. De repente se le acerca una mujer que parece que trabaja allí. Una funcionaria quizá. No la conoce, pero por fin un poco de luz: - pasa por aquí hija, por dios, pasa por aquí, no esperes esa cola. Tienes cara de cansada. ¿Que es, niño o niña?. Por dios, si estás a punto de explotar! -
Gracias a esta maravillosa funcionaria, la chica del tubito se dio cuenta de que no todo el mundo es igual y que aunque se cuenten con los dedos de una mano, aun queda gente que se da cuenta de las cosas. Todos, menos los gilipollas.
El resto de la historia, créanme, carece de importancia.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

vaya gentuza que hay por el mundo... A mi me paso algo parecido. En el puente de Octubre con un calor abrasador esperando al tranvia durante una hora en la Coruña, sin agua, medio mareada , justo cuando llego empezo a correr un grupito y se me colo . Ayyy, pero yo no me calle, les monte un "pollo" que no veas , hasta mi marido me dijo que haber si sacaba ese genia para parir. Je, je.. Un saludo,

Carmen

Drea dijo...

Cómo somos... Pobrecilla!

jorgogi dijo...

yo he dejado sitio libre en un bus y he visto a niñatos como se reian.

pero bueno, se q a todo CERDO le llega su San Martin.

olga dijo...

Desgraciadamente hay mucho gilipollas suelto por el mundo.
Me juego el cuello a que la chica del tubito habrá cedido el asiento, la cola y el sitio en más de una ocasión.

nomolamos dijo...

joeeeee, pobrecita,
si es que somos mas egoistas que la leche, me katxissssss...
espero que pronto salga ese muchachito y que no la haga mucho esperar a amatxu, que sea rapidito y dulce,
dale un besazo a ainara de mi parte, y tu secate la baba, porfavor, jejjejejjeje
besitos

Kato dijo...

somos un desastre....
pero bueno haber cuando nos detenemos

Jabo_T dijo...

Vaya tela.

Menos mal que la cosa esta en ciernes.

Despues le pasará lo mismo pero en vez de uno serán 2, asi que habrá que empezar a echarle cara al asunto, como la "gilipollas" de la bandejita de jamón.


En fin, es lo que hay.

Saludos y mucha suerte

Jabo_T

Jeijo dijo...

Algo cotidiano que por desgracia sigue pasando, pero que al leerlo me ha puesto furioso... me revientan estas cosas. Es verdad, ya no hay ni educación ni vergüenza...

Anónimo dijo...

Desde la educacion sin educacion, algo parecido me paso a mi, estando embarazada de 6 meses. En pleno mes de Julio teniamos la presentacion de las oposiciones de Educación Secundaria, para mas INRI de Psicologia y Pedagogia, mi bombo llamativo por ser doble y despues de esperar dos horas en la puerta del Instituto en el que se iba a hacer la presentación por que empezaron tarde para no variar,y yo armada gracias a dios o a la estrellita que se me encendio ese dia, con abanico y botellin de agua (que no he vuelto a soltar hasta el final del embarazo cada vez que salia de casa por si las moscas)conseguimos entrar a la dichosa presentacion, en el aula nos van nombrando por apellidos y la gente entra y se va sentando, como de costumbre hay mas gente que sillas, ahi entro yo la ultima porque hicieron el corte en mi letra y me trage la dichosa presentacion de 90 minutos de pies escribiendo de mala manera sin silla y sin mesa, nadie dijo nada y nadie vio a una chica embarazada alli solo habia rivales y pocos escrupulos.

jorgogi dijo...

pero aprobaste?

Anónimo dijo...

Pues aprobe pero no saque plaza asi que dentro de dos años a repetir la experiencia pero esta vez espero que sin bombo (que no quiero ir a por la familia numerosa) y con algun punto mas de experiencia que me de para sacar la plaza, engordar aun mas y aburguesarme como todo buen funcionario que se precie.Es broma, espero no convertirme nunca en una rellena sillas, pero bueno la critica social se la dejo a Salva que escribe mejor que yo.
Nieves

Anónimo dijo...

Pues aprobe pero no saque plaza asi que dentro de dos años a repetir la experiencia pero esta vez espero que sin bombo (que no quiero ir a por la familia numerosa) y con algun punto mas de experiencia que me de para sacar la plaza, engordar aun mas y aburguesarme como todo buen funcionario que se precie.Es broma, espero no convertirme nunca en una rellena sillas, pero bueno la critica social se la dejo a Salva que escribe mejor que yo.
Nieves