lunes, 18 de abril de 2016

Recuerda, tú que puedes...




Nací allá por el treinta y tantos, o eso creo. ¿Mil ochocientos treinta y seis? ¿O sería ya del treinta y siete? No, no, calla, de mil novecientos, mil novecientos. ¿O era ochocientos? A ver, estamos en el... dos mil y pico, no? Sí, dos mil y pico, pero no recuerdo qué pico. Ah, vale, será, será, será del dieciséis, si tú lo dices... Pues entonces creo que del treinta y siente, de mil ochocientos treinta y siete, cuando lo de la guerra aquella. Menudo bandido estaba hecho el Paco aquel... Al primo de la Manoli, que lo mataron en el muro del cementerio y él ni de un bando, ni del otro, pero lo mataron. ¿La Manoli? No, calla, al de la Irene, al primo de la Irene. Lo que sí que recuerdo perfectamente, es donde nací, aunque ahora mismo no te sabría decir como se llamaba el pueblo, pero tampoco queda lejos. "Por ahí creo que pa´llá..." Mi padre murió muy joven. Mi madre, no recuerdo. Tengo un hijo. O no, calla, que tengo dos. Ah no, que no era chico, que era chica. Bueno, ¿qué más da? ¿Y como se llamaba el chico? Calla, Santi, se llamaba Santi. Qué cabeza la mía.... 
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Calla, que te cuento: que ayer vino el médico, pero que no recuerdo para qué. Igual me dolía la cabeza. Oye, y qué majo que era, y creo que nuevo, no le conocía, aunque él a mí me llamó por mi nombre y me trató como si me conociese de toda la vida. Como saben tratar a la gente, se nota que tienen estudios. Ya le dije yo, que a ver si conocía a mí hijo. Que sí hombre, que le tiene que conocer. Pero no sé, no sé ya lo que me dijo, pero mal tiene que andar para que no le conozca. Si andaba antes con esto de las ambulancias... Que sí, coño, que sí...
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¿Qué te estaba diciendo? Ah sí, que le digas a Matilde, la del 7, la del Antonio, que sí, la que me llamó el otro día, que te dije que se le había muerto la cuñada, que estoy aquí, que le digas eso, que estoy aquí, en esta residencia, que igual no sabe nada. Qué mujer, fíjate lo que me dijo el otro día que vino a verme... que a ver si me traes unos calcetines más gordos, hijo, que con las medias estas se me quedan helados los pies, anda. ¿Y qué decías de Matilde? Anda, calla, que yo no te he mentado a Matilde, que has sido tú, hijo, qué cabeza la tuya. Fijate que siempre ha estado enferma esa mujer, oye, que sí no era una cosa, era la otra. Y fijate, que ayer me puse mala y que no vino el médico... como son, anda que... Y llamar, le llamaron. Que aquí otra cosa no, pero las horas de las comidas, ay, como se respetan...
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A ver si mañana vienes a verme otra vez, anda, que no vienes nunca. Y así ya te cuento lo que me dice el médico, que mañana voy, y a ver lo que me dice. Anda, calla, qué va ser domingo mañana, anda... Y fíjate que me han robado 500 pesetas. Sí sí, anda que... 500 pesetas y la cachavica, con el servicio que me hacía, pero calla, que esto ha sido la Matilde. Ándate, que ya lo verás... ¿"Cuala" del siete? ¿Qué siete ni que ocho? Matilde, la mujer que duerme conmigo. La que te dije de los pies, la que le huelen a "meaos". 
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Mira, mira, esta es una de las que nos cuidan; más maja ella. Dile hijo, dile a esta chica como te dijo el médico que se llamaba el este que tenía. Mira chica, mi hijo, este es mi hijo. Ah, ¿que ya le conocías? ¿Pues de qué? Claro, de las ambulancias. Dile hijo, dile como se llamaba. Eso, alzhéimer. Se llamaba alzhéimer.